Cuando ayudar no es solamente una opción

En días pasados me encontraba consolando el llanto con dolor de una hermosa niña de grado primero, porque un compañerito le había derramado yogur encima de lo que ella llamaba “un diario”.  Era un cuaderno que ella había elaborado con esmero, muy creativo por cierto, donde ella había pegado fotos impresas, algunas hojas de árboles, unas noticas y dibujos de su autoría. 

La niña me reclamaba justicia ante semejante “crimen” que había cometido aquel niño que ahora ella consideraba, “el enemigo público número 1” y quería acciones claras y contundentes.  Yo intentaba calmar su inocente furia explicándole que en la vida suceden accidentes y que la intención y el arrepentimiento de quien los causa juegan un importante rol.  

Le decía a la niña que el perdón es un elemento muy importante que uno debe cultivar en su vida y que las medidas disciplinarias que toma el colegio contra un estudiante se hacen cuando se comprueba mala intención, teniendo siempre como objetivo la formación del estudiante y la comunidad.  

 

Me esforzaba en tratar de explicarme con la niña diciéndole que una sanción se aplicaba en un colegio cuando los hechos eran importantes y afectaban a otros estudiantes. 

 

En ese momento, la niña cambió su rostro, nuevamente con lágrimas en sus ojos y muy ofendida me dijo, “teacher, si mi diario no es importante, entonces… no entiendo qué es importante en la vida.”

 

Efectivamente la niña tiene razón, lo importante en la vida es algo subjetivo, muy particular y propio de cada ser.  Los conflictos entre los seres humanos, las batallas y las guerras al final, si uno analiza, se libran por la medida de importancia que se le dan a las circunstancias.  En últimas, los perdones, las conciliaciones y la paz se da cuando uno entiende y respeta lo que es importante para los otros. Este es uno de los grandes secretos de la vida.

 

Ahora bien, también hay que tener muy en cuenta que uno elige lo que es importante y lo que no lo es. Es una decisión que se toma frente a la vida y al final, es lo que marca el destino que le damos a nuestra existencia.  Por eso, inspirar a un niño o a un joven adolescente en darle importancia a los elementos que cultivan su futuro es el máximo objetivo tanto de un padre como de un maestro.

 

Por lo tanto, si mi elección es darle o no importancia a lo que rodea mi vida, ¿qué tal si hago consiente el deseo de dársela a temas que me construyan como persona y que me traigan felicidad y alegría? 

Efectivamente ese es el punto.  Cuando uno escoge darle más importancia a contribuir en la solución del problema de la hambruna del mundo por encima de la importancia que pueda tener el número de likes de una foto que colgué en Instagram, uno se está sembrando una vida trascendental y llena de satisfacciones reales.

 

Propagar en los niños y adolescentes el deseo de ayuda y esfuerzo para dar soluciones a los problemas que aquejan a las personas en la vida, es sumamente conveniente para el desarrollo de su personalidad además que trae un enorme impacto real en la sociedad. 

En este orden de ideas, a continuación, enumero los beneficios que considero, trae desarrollar el liderazgo social en los estudiantes de los colegios colombianos, buscando una cultura de contribución y ayuda hacia los demás:

 

  • Estudios recientes de neurociencias afirman que cuando usamos nuestro tiempo en conseguir donaciones y en realizar acciones solidarias, nuestro cerebro estimula la producción de grandes cantidades de neurotransmisores del placer y de la felicidad como la dopamina, la serotonina, la adrenalina o las endorfinas.

 

  • Las profesiones que mayor satisfacción y felicidad aportan al ser humano son aquellas cuyas tareas están vinculadas al altruismo, al servicio público y a la ayuda a los seres vivos. (1º lugar bombero, 2º lugar medico/enfermero, 3º lugar profesor * Revista Forbes).

 

  • El espíritu colectivo de ayuda a los demás fomenta la colaboración, la justica, la sensibilidad y la alegría en general en el aula de clases y en el campus educativo.

 

  • Desarrollar una cultura constante de ayuda y colaboración hacia los demás permite un desarrollo real muy importante en toda la economía de una nación.

 

  • Tener un proyecto de vida definido con un fuerte componente de ayuda hacia los demás, permite alejar a los jóvenes de las drogas, el alcohol, la depresión, y además les permite disfrutar de satisfacción personal y autoestima, a la vez que fomenta el liderazgo.

 

  • Comprender las barreras que enfrentan los distintos sectores de nuestra sociedad para poderlos ayudar, permite que el joven sea más sensible con sus necesidades.  Esta ecuación contribuye definitivamente a la consolidación de la paz en nuestra nación y asegura la tolerancia y armonía en las futuras generaciones.

 

Estas, entre muchas más razones nos confirman nuestra responsabilidad como educadores y padres de familia en fomentar la generosidad, el altruismo y la filantropía en los niños.  Dentro de la estrategia de paz, el Gobierno Nacional debería incluir un programa serio y constante hacia este objetivo.  Es claro que el beneficio para Colombia del resultado de este programa, sería inminente.

 

Por lo pronto, tengamos claro que debemos hacer ver a los pequeños que realmente es importante en la vida tener una cultura de sensibilidad y solidaridad con los demás. Finalmente, podría afirmar con vehemencia, que ayudar no es solamente una opción.

Otto Iván Riaño

Vicerector

Colegio Campestre Principado de Mónaco

El   Colegio   Principado   de   Mónaco  y   la Fundación Internacional María Luisa de Moreno, forjan y facilitan acciones socialmente responsables.  Basadas en valores éticos y morales mediante la acción de donar, permiten un acercamiento de la comunidad Principista a diferentes comunidades que presenten algún tipo de vulnerabilidad, para cristalizar a  través de   acciones    solidarias    los    valores impartidos por la institución.

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